Crisis de Kumon

Crisis de Kumon

Los que llevamos un tiempo en Kumon sabemos que todos los niños pasan por épocas de crisis. Épocas, más o menos largas, en las que no les apetece para nada hacer la tarea, se distraen, no se concentran, y parecen haber olvidado todo lo que habían aprendido. Ante esta situación, si no quieres abandonar el programa, existen dos soluciones: Una es parar por un tiempo, a veces con un par de días es suficiente. Ni mencionar el Kumon hasta que ellos te lo pidan. En mi caso, esto suele funcionar. Dejo pasar algunos días y, al final, me dice: “hoy no hemos hecho Kumon, vamos a hacerlo”. Claro que algunos instructores no te lo van a permitir, pero considero que son decisiones personales y familiares. La otra solución, que funciona siempre, es la creatividad. Aquí os dejo algunos truquillos que a veces he usado para recuperar el ritmo: Decirle que …

Los que llevamos un tiempo en Kumon sabemos que todos los niños pasan por épocas de crisis. Épocas, más o menos largas, en las que no les apetece para nada hacer la tarea, se distraen, no se concentran, y parecen haber olvidado todo lo que habían aprendido.

Ante esta situación, si no quieres abandonar el programa, existen dos soluciones:

Una es parar por un tiempo, a veces con un par de días es suficiente. Ni mencionar el Kumon hasta que ellos te lo pidan. En mi caso, esto suele funcionar. Dejo pasar algunos días y, al final, me dice: “hoy no hemos hecho Kumon, vamos a hacerlo”. Claro que algunos instructores no te lo van a permitir, pero considero que son decisiones personales y familiares.

La otra solución, que funciona siempre, es la creatividad. Aquí os dejo algunos truquillos que a veces he usado para recuperar el ritmo:

  • Decirle que yo voy a hacer Kumon, sacar un cuaderno y empezar a hacerlo. Inmediatamente viene porque quiere hacerlo él.
  • Proponer hacerlo a medias: un ejercicio cada uno, o una página cada uno.
  • Si tienes dos cuadernos iguales, los podéis hacer a la vez, cada uno “el suyo”.
  • Proponer una actividad que le guste para hacerla después de Kumon si termina en el tiempo estipulado. Ojo, esto no es una recompensa, simplemente es la consecuencia: Si terminas la tarea en el tiempo estipulado, no dará tiempo de ir al parque; si no, será demasiado tarde y no podremos ir.
  • Usar colores en vez de lápiz.
  • Cambiar el sitio habitual. ¿Siempre hace la tarea en la mesa de su habitación? Deja que la haga en la mesa de la cocina, o en el suelo tumbado sobre una manta, por ejemplo.
  • Pon un cronómetro a la vista para hacer el cuaderno a contrarreloj (esto a algunos niños no les gusta, pero a otros les encanta).
  • Escribe tú; que el niño haga el ejercicio oralmente y tú escribes las respuestas.

Seguro que hay más ideas por ahí, sólo es cuestión de ponerle imaginación 😉

2 Comentarios

  1. Lau, me parece que vamos a reemprender el tema. Creo que a Marc le afectó el hecho de que Ona estuviera ganando protagonismo en casa (cumple 1 año el próximo 3 de marzo) pero ahora mismo está muy contento y relajado y quizás las cosas serán diferentes. Ya te contaré.

    Un beso

  2. Es que Kumon es así, como una montaña rusa. A veces se descubre el motivo de la crisis, pero a veces parece no haber motivo 😉

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