Homeschooling: ¿solución al bullying?

Homeschooling: ¿solución al bullying?

24/07/2017

El curso 2016-2017 ha sido, para mi, el curso del bullying. No por haberlo sufrido, sino por la cantidad de familias que han llegado a mis talleres y asesorías con este problema y sin ningún tipo de solución por parte de colegios y administraciones. Muchas de las familias que educan en casa lo hacen porque han tenido algún conflicto con el colegio. A menudo, acoso escolar, pero no únicamente. Y tenemos que aguantar que otras personas que no conocen nada de nuestra historia vengan a darnos lecciones y a decirnos que estamos huyendo del problema. Que lo correcto y lo que deberíamos hacer es quedarnos dentro del sistema, buscar una solución para nuestros hijos y, ya de paso, «luchar» por mejorar el propio sistema. Casi nada. Yo discrepo. Y mucho. Pienso que está muy bien trabajar (que no «luchar») para mejorar el sistema. Yo lo hago todos los días. Pero …

El curso 2016-2017 ha sido, para mi, el curso del bullying. No por haberlo sufrido, sino por la cantidad de familias que han llegado a mis talleres y asesorías con este problema y sin ningún tipo de solución por parte de colegios y administraciones.
Muchas de las familias que educan en casa lo hacen porque han tenido algún conflicto con el colegio. A menudo, acoso escolar, pero no únicamente.
Y tenemos que aguantar que otras personas que no conocen nada de nuestra historia vengan a darnos lecciones y a decirnos que estamos huyendo del problema. Que lo correcto y lo que deberíamos hacer es quedarnos dentro del sistema, buscar una solución para nuestros hijos y, ya de paso, «luchar» por mejorar el propio sistema. Casi nada.
Yo discrepo. Y mucho.
Pienso que está muy bien trabajar (que no «luchar») para mejorar el sistema. Yo lo hago todos los días. Pero no a costa de los niños. No necesariamente desde dentro. Cada uno puede aportar su granito de arena desde donde está. Y no hace falta poner en peligro a los niños porque una causa sea más importante para nosotros. No puede serlo.
Cuando te ves en una situación delicada y peligrosa, como es el acoso escolar, tu primera obligación es ponerte  a salvo. Y si para ello tienes que desescolarizar, lo haces. Puede ser una solución temporal. Puede que luego vuelvas a escolarizar. O puede que no. Y no pasa nada. No estás huyendo ni te estás escondiendo. Estás poniéndote a salvo y, quizás (probablemente) encontrando una vida mejor que antes no conocías.
A todos esos que pretenden obligarnos a dejar a nuestros hijos en un entorno que es tóxico para ellos, sólo tengo que decirles: la primera obligación de un padre es proteger a sus hijos.

© 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

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