Esto NO es homeschooling

Esto NO es homeschooling

¿Eres homeschooler si tus hijos van a la escuela y tú les educas por la tarde? ¿Eres homeschooler si van a una escuela libre? ¿Eres unschooler si les obligas a estudiar matemáticas?

Te preguntarás qué hago yo escribiendo un artículo titulado «Esto NO es homeschooling«. Yo que siempre critico a la gente que se dedicar a repartir carnets de homeschooler y a decidir según su personal y arbitrario criterio, quién es y quién no es homeschooler.

Pero con el afán de no ofender, de incluir a todo el mundo, de respetar todas las opciones y opiniones y de no catalogar ni mucho menos imponer definiciones, últimamente está creciendo la tendencia a llamar «homeschooling» a, con perdón, cualquier cosa.

He aquí algunos ejemplos de familias que se denominan a si mismas homeschoolers sin serlo:

  • La familia que afirma que «todos educamos en casa» y que, por tanto, ellos hacen «tarde-schooling» porque por las tardes hacen muchas actividades, digamos, educativas, con sus hijos. Eso es educar, cierto, pero no es homeschooling, puesto que los niños están formalmente escolarizados. Lo mismo aplica a los fines de semana y a las vacaciones escolares. Son días no lectivos que dedicas a pasar tiempo en familia, pero no son días en que por arte de magia te conviertes en homeschooler

 

  • La familia que tiene a los hijos escolarizados pero les permite faltar varios días al mes para dedicarlos a otras actividades, tal vez incluso para juntarse con familias homeschoolers, porque desearían no tener que llevar a sus hijos a la escuela. Es un deseo loable, pero eso no te convierte en homeschooler. Y no vale que me digas “yo me siento homeschooler”. A los que “se sentían” Napoleón los metían, con razón, en el psiquiátrico.

 

  • También hay familias que sí son homeschoolers y que deciden catalogarse como «unschoolers» sin serlo. No sé si el unschooling está de moda o si es que la teoría es tan bonita que muchas familias quisieran subirse al carro y empiezan por colgarse la etiqueta. O tal vez es que el unschooling no está bien explicado y la gente entiende otra cosa.

 

  • Lo mismo que con el homeschooling, uno no se vuelve unschooler porque decida tomarse unos días libres de actividades académicas, programadas y dirigidas.

 

  • Tampoco es unschooler el niño que acude a una escuela libre, por más libre que sea la pedagogía allí utilizada, porque juntarse con un grupo de niños y varios acompañantes no hace que ese lugar deje de ser una escuela. Y que la escuela no esté homologada tampoco es relevante para el caso.

 

  • No es unschooler quien hace excepciones. Hay familias, por ejemplo, que aseguran ser unschoolers «excepto en matemáticas» porque son muy importantes y requieren una enseñanza directiva o porque son tan importantes que merece la pena imponerlas. Un unschooler jamás impone, sólo propone y acompaña si hace falta.

 

  • Tampoco es unschooler quien hace un homeschooling siguiendo los intereses de los niños cuando éstos aparecen. Si te quedas haciendo tus cosas mientras dejas que el niño encuentre su propio camino, no eres unschooler sino negligente. Si acompañas a tu hijo mientras esperas a que muestre interés por algún tema y aprovechas ese interés para organizarle actividades o darle lecciones, no eres unschooler sino homeschooler. Un unschooler jamás separa el aprendizaje del resto de la vida. Un unschooler jamás le explica algo a sus hijos porque piensa que ha surgido una oportunidad para enseñarles algo. Un unschooler se dedica a vivir su vida, integrando a sus hijos en ella e integrándose a su vez en las vidas de los hijos.

Ninguna de estas formas de educar (salvo la negligencia mencionada, que no es educación) es mejor que otras. Te puede gustar mucho la idea del homeschooling y que por las circunstancias y los motivos que sean no te resulte posible hacerlo. No pasa nada. Tienes un niño escolarizado. ¿Y qué? O puede que tu hijo no vaya a la escuela pero le des una enseñanza siguiendo sus intereses. No eres unschooler, pero tampoco pasa nada. La enseñanza basada en los intereses del niño es maravillosa. Es la mejor enseñanza que existe, en mi opinión.

Puede gustarte mucho la teoría del unschooling y puede que apliques algunos de sus principios en la medida en que te resulte factible, fuera del horario escolar, pero eso no te convierte en unschooler. Como dice Sandra Dodd, la mayor parte del unschooling sucede en el interior de los padres. Y yo añado, que cuando ese proceso se ha dado, te resulta absolutamente imposible volver a llevar a tus hijos a la escuela o hacer otro tipo de homeschooling si ves que funciona bien con tus hijos.

No voy a entrar en el debate sobre la edad a partir de la cual un niño puede considerarse homeschooler. Algunos dicen, en España, que es a partir de los 6 porque es a esa edad cuando la escolarización comienza a ser obligatoria. El argumento no es válido porque entonces estaríamos dependiendo de la ley de educación para definirnos. Alguien llegó a decir que si estabas en algún supuesto dentro de la legalidad, tampoco eras homeschooler. De este argumento se desprende que en los países en los que el homeschooling no está prohibido, de hecho no existen los homeschoolers, porque no están en situación de ilegalidad. Y deja entender, también, que el hecho de ser o no homeschooler depende de la legalidad vigente y varía, por tanto, de un país a otro.

Pero sí voy a abogar por llamar a las cosas por su nombre y no desvirtuar ninguna de las formas que el homeschooling puede tomar.

© 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

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