Yo no puedo educar en casa [Archivo del boletín]

Yo no puedo educar en casa [Archivo del boletín]

¿Cómo voy a educar en casa si no se llevar mi propia vida?

«Yo no puedo educar en casa» es la frase que más me dicen las madres que escolarizan. La mayoría prefieren pensar que no pueden a reconocer que, en realidad, no quieren. O que sí quieren, pero no están dispuestas a hacer todos los cambios que esa decisión requeriría porque, no vamos a negarlo, lo fácil y cómodo es llevar a los niños al colegio. Aunque sólo porque eso te deja muchas horas al día libres para hacer lo que quieras, para trabajar, para ocuparte de otras cosas, y porque te deja libre de la responsabilidad de tener que tomar muchas decisiones importantes. Al final, si el niño «sale mal» siempre podrás culpar al colegio y eso es maravilloso.

Pero es más preocupante que esa frase, «yo no puedo educar en casa, la digan a veces madres que sí educan en casa, porque se saturan, empiezan a verlo todo negro y se comparan con otras familias o con el ideal que se han montado en su cabecita.

Ayer una madre me escribía esto, que comparto con su permiso:

«Hola Laura:
¿Sabes cuál es mi miedo actual? ¿el más grande? el ser NEGLIGENTE. Ayer hablaba con mi marido y le decía que soy pura teoría. Pero que la mayoría de lo que hablo no soy capaz de llevarlo a la practica porque simplemente, estoy cansada, apática, no soy juguetona…supongo que es por esa sensación que te deja ver a otras familias que si se organizan para enseñar en casa y que son capaces de tenerlo todo impecable, con espacio para juegos tipo Montessori y mesa de luz, y sentarse con sus hijos a dibujar y jugar, a hablar bajito y dulce todo el día y ser superpacientes…..Y empiezo a pensar que nunca seré capaz de hacer ni la mitad, que muchos días estoy gruñona porque me he metido en demasiados campos a la vez y no voy a saber ordenarme para que mis hijos no vean el caos que nos rodea….¿Cómo voy a educar en casa si no se llevar mi propia vida?Este es mi miedo. Solo quería compartirlo.»

Y me pregunta si me parece «normal». ¡Pues claro que me parece normal! Me parece tan normal como que yo también empecé con una teoría, la que me pareció más sólida y verdadera, el unschooling radical, y obviamente al principio mis actos estaban bastante lejos de lo que es el unschooling. Y aún a día de hoy, cuando repito el mantra de confiar en los niños ¿creéis que siempre lo hago? No lo hago siempre. O cuando repito lo de la cajita de «noes», os juro que la tengo en mi casa, pero se me escapan muchos más de los que desearía. Y en mi casa no hay rincones Montessori y tampoco me obligo a acompañar a mi hijo en actividades que no me gustan o que no me apetecen. Ése es un tema que trato en mi curso de la desescolarización interior. Es una cuestión que afecta tanto a los padres que escolarizan como a los que no.

© 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

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