Pequeños compradores compulsivos

Pequeños compradores compulsivos

No sé si depende del carácter o si es una fase que todos -o casi todos- los niños han de pasar pero, en algún momento, parece que se están conviertiendo en pequeños compradores compulsivos. De repente algunos o desde siempre otros, empiezan a pedir que les compremos cosas: chuches, juguetes e incluso ropa. Para las madres, surge entonces el dilema: Por un lado, no queremos fomentar el consumismo indiscriminado. Por otro, no queremos estar diciendo siempre que no y no queremos terminar hablando siempre de dinero. “Esto es muy caro” o “no tengo suficiente dinero” afirmaciones que programan a nuestros hijos en un sentimiento de escasez. ¿Queremos que crezcan pensando que todo es muy caro, que el dinero es muy difícil de conseguir y que nunca tendrán suficiente? Para evitar la angustia y las tensiones en esos momentos en que los niños se ponen a pedir, hay una alternativa muy …


No sé si depende del carácter o si es una fase que todos -o casi todos- los niños han de pasar pero, en algún momento, parece que se están conviertiendo en pequeños compradores compulsivos. De repente algunos o desde siempre otros, empiezan a pedir que les compremos cosas: chuches, juguetes e incluso ropa.
Para las madres, surge entonces el dilema: Por un lado, no queremos fomentar el consumismo indiscriminado. Por otro, no queremos estar diciendo siempre que no y no queremos terminar hablando siempre de dinero. “Esto es muy caro” o “no tengo suficiente dinero” afirmaciones que programan a nuestros hijos en un sentimiento de escasez. ¿Queremos que crezcan pensando que todo es muy caro, que el dinero es muy difícil de conseguir y que nunca tendrán suficiente?
Para evitar la angustia y las tensiones en esos momentos en que los niños se ponen a pedir, hay una alternativa muy eficaz: la lista mental de deseos. Consiste en hacer una lista mental de cosas que el niño pide. Mi hijo y yo muchas veces entramos en jugueterías, tiendas de chuches o de cualquier otra cosa para ver qué hay y elegir cosas para poner en nuestra lista. Con el paso del tiempo, muchas de las cosas que habían pedido desaparecen de la lista. Las que permanecen son las que terminamos comprando en algún momento.
¿Por qué una lista mental? Porque si la escribís será más difícil que las cosas vayan desapareciendo ya que, al leer la lista, el niño recordará todo lo que ha ido pidiendo y reafirmará su deseo de comprarlo.
¿Tenéis otras soluciones para las peticiones de compras?
*Crédito de la imagen: http://jameslao.com/ 
 

3 Comentarios

  1. Yo lo escribo, pero luego no le interesa leer la lista de cosas pendientes de comprar; se conforma con ver que tengo en cuenta sus necesidades…

    Tuve una crisis antes de verano y me di cuenta que yo no salia a dar una vuelta por el barrio sin comprar nada (aunque fuera un quilo de melocotones) y hicimos una semana de limpieza (la semana sin compra). Eso si, fuimos a la biblioteca, a un almacén a pedir unas cajas de cartón gratis para hacer un teatro… todo gratis! Luego estuvimos un par de semanas que solo podiamos comprar un dia a la semana (comida, ropa, …) ese dia era una locura pero el resto de la semana…

    Funcionó y cruzo los dedos para que dure. Tenemos una relación con las compras un poco más racional. Eso si, cuando compro yo, compra ella.

    Molts petons

  2. Muy bueno este post!!!

    MI hija tiene 3 años y ahora mismo me he visto yo iniciando esa etapa.

    Entramos en el supermercado, y claro, ella también quiere elegir cosas y echar en la cesta.

    Muchas veces son cosas que sólo la atraen por la vista, y que luego no quiere, ni come ni nada (le pasa con el 99% de las golosinas, luego no le gustan).

    Confieso que le he dicho lo de "eso es muy caro" y tendré que revisarlo para no repetirlo más, jejje…

    A esta edad lo de la lista de deseos no me sirve, porque no son verdaderos "deseos", sino impulsos de echar en la cesta lo que le atrae a la vista.

    ASí que de momento, voy negociando con ella, dejando que sea ella quien coloque en el carro lo que sí necesitamos, y aceptando algunas de sus propuestas, o cambiandoselas por otras, y luego, cuando llegamos con ellas a casa, haciéndole ver qué para qué las quiere, que si no lo va a usar no hay que comprarlo…

    No sé, no se me ocurre mucho más…

    Gracias por lo de enseñarme que no debo decir lo de "es muy caro"!!!!

    Un abrazo!!!!

  3. Sabrino, yo también suelo aplicar eso de que si yo compro, él también, y me ha encantado cómo expresas que "se conforma con ver que tengo en cuenta sus necesidades", creo que ésa es justamente la clave del tema.

    Ileana, creo que la lista de deseos sirve a cualquier edad… A nosotros, al menos, nos funciona desde hace mucho tiempo.

    Abrazos a las dos.

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