En rojo, no

En rojo, no

27/06/2013

Ayer estuve a punto de atropellar a una embarazada. Por suerte yo conducía a unos 20km/h porque era zona urbana y estaba llegando a mi destino así que pude frenar a tiempo, pero ella bajó a la calzada entre dos coches aparcados, de forma que era imposible que yo la hubiera visto antes de tenerla justo delante. Pocos días antes había visto a una mujer cruzando una amplia avenida en diagonal, lejos de cualquier semáforo y de cualquier paso de peatones, corriendo como alma que lleva el diablo mientras empujaba un carrito de bebé que estuvo a punto de volcar. No consigo imaginar qué debía ser tan urgente como para ponerse a si misma y al bebé en semejante peligro. Leí que, en España, hay una media diaria de 20 niños atropellados y que cada quince días uno fallece. Es una barbaridad, pero fácilmente comprensible si uno ve cómo actúan …


Ayer estuve a punto de atropellar
a una embarazada. Por suerte yo conducía a unos 20km/h porque era zona urbana y
estaba llegando a mi destino así que pude frenar a tiempo, pero ella bajó a la
calzada entre dos coches aparcados, de forma que era imposible que yo la
hubiera visto antes de tenerla justo delante. Pocos días antes había visto a
una mujer cruzando una amplia avenida en diagonal, lejos de cualquier semáforo
y de cualquier paso de peatones, corriendo como alma que lleva el diablo
mientras empujaba un carrito de bebé que estuvo a punto de volcar. No consigo
imaginar qué debía ser tan urgente como para ponerse a si misma y al bebé en
semejante peligro.
Leí que, en España, hay una media
diaria de 20 niños atropellados y que cada quince días uno fallece. Es una
barbaridad, pero fácilmente comprensible si uno ve cómo actúan muchos adultos.
En general les damos muy mal ejemplo, por eso el blog La orquídea dichosa puso en marcha una campaña de concienciación que llamó “en rojo, no” para pedirle a
la gente que no cruce con los semáforos en rojo, especialmente cuando haya
niños a la vista. Porque los niños hacen lo que ven, y da igual cuántas veces
les repitas que se cruza en verde y se mira a ambos lados, y cuántas fichas de
semaforitos les hagas rellenar, y cuántos juegos “didácticos” les obligues a
jugar, si luego salen a la calle y ven a la gente cruzando cuándo y por dónde
les da la gana.
Todos esos que se cuelan en las
rotondas, que hablan por teléfono mientras conducen, que no usan los
intermitentes (o los usan tarde y mal), tal vez tengan un título universitario,
pero no tienen educación. Se juegan su vida y las de los demás sólo por ganar
un par de minutos o por ser incapaces de controlar sus nervios. Además, se lo
ponen muy difícil a los padres que intentan darles una educación vial a sus
hijos, porque les ponen en la tesitura de tener que dar explicaciones de unos
hechos que no son defendibles.
Es otra de las asignaturas
pendientes que tenemos en este país. Han querido hacernos creer que la
educación en nuevas tecnologías consiste en darle un ordenador a cada dos niños
y decirles lo que tienen que hacer, igual que nos han contado que la educaciónfinanciera consiste en conocer el funcionamiento del sistema impositivo. Y algo
muy parecido sucede con la educación vial. Les han dado unas fichas a los niños
para que digan de qué color tiene que ser la luz del semáforo para poder cruzar
y hasta aquí hemos podido leer. Luego eso no tiene ninguna conexión con el
mundo real, no les sirve para nada y además comprueban que es una mentira cada
vez que salen a la calle.

Veinte niños atropellados cada
día es demasiado. Un niño muerto cada dos semanas es demasiado. Podríamos
enseñarles a cruzar como es debido y a conocer y a respetar las señales, pero
eso no depende en exclusiva de los padres ni de los profesores, sino de todos
los que estamos en las calles, caminando o conduciendo. Ése niño podría ser el
suyo. El mundo sería un lugar mejor si cometiéramos menos imprudencias y
diéramos mejor ejemplo.

1 Comentarios

  1. Muy cierto Laura, a mi me ha pasado dos veces en Lima y Trujillo, que estoy patada con el coche de mi hijo pensando en cosas y de pronto cruzo con el grupo y que crees están cruzando por las líneas blancas en rojo, como voy con el coche casi me atropellan, por eso ahora no me confió de las personas y yo misma tengo que mirar el semáforo, incluso recibí gritos de los conductores , lo malo fue seguir como oveja al grupo, bueno me quedo de experiencia. Estoy de acuerdo con tu post 🙂

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