Estocolmo

Estocolmo

31/07/2013

Se nos está atrofiando la voluntad por falta de uso. Por eso permitimos que venga gente como Gallardón a decirnos cómo hemos de vivir nuestras vidas. Su última amenaza legislativa es la imposición de la custodia compartida a discreción del juez, a quien permite hacer caso omiso de la preferencia de los padres, sea ésta cual sea. No vengo a discutir si la custodia compartida es una buena o mala solución. Pienso que es una solución ideal para algunas familias y un trastorno para otras y eso no hay juez que lo pueda determinar. Por desgracia la custodia compartida se ha usado durante años como arma arrojadiza en la guerra del género, probablemente a consecuencia de la persistente discriminación a la que los tribunales han venido sometiendo a los padres (hombres), imponiéndoles regímenes de visitas estandarizados, impidiéndoles tomar parte en la gestión del dinero destinado a sus hijos y negándoles …

Se nos está atrofiando la
voluntad por falta de uso. Por eso permitimos que venga gente como Gallardón a
decirnos cómo hemos de vivir nuestras vidas. Su última amenaza legislativa es
la imposición de la custodia compartida a discreción del juez, a quien permite
hacer caso omiso de la preferencia de los padres, sea ésta cual sea. No vengo a
discutir si la custodia compartida es una buena o mala solución. Pienso que es
una solución ideal para algunas familias y un trastorno para otras y eso no hay
juez que lo pueda determinar.
Por desgracia la custodia
compartida se ha usado durante años como arma arrojadiza en la guerra del
género, probablemente a consecuencia de la persistente discriminación a la que
los tribunales han venido sometiendo a los padres (hombres), imponiéndoles
regímenes de visitas estandarizados, impidiéndoles tomar parte en la gestión
del dinero destinado a sus hijos y negándoles la custodia por principio. Si a
esta ecuación le sumamos la legal atribución del uso de la vivienda al
progenitor custodio, aún cuando la nuda propiedad correspondiera al no
custodio, el perjuicio causado resulta bastante evidente. De ahí que, sin
llegar a justificarlo, uno pueda comprender que surgiera un movimiento de
padres pro custodia compartida.
Probablemente terminará, igual
que sucedió con las pensiones alimenticias y los regímenes de visitas, en una
estandarización de la custodia compartida impuesta. Esto es, ignorando las
peculiares características y situaciones de cada familia y de cada uno de sus
miembros. Ignorando lo que de verdad es mejor para una familia determinada y
los posibles acuerdos a que pudieran llegar. Ignorando que hay cuestiones que
pertenecen al ámbito estrictamente privado y que ninguna ley ni ninguna
resolución judicial debieran tratar de atajar. Parece ser que el ministro de
justicia y sus compinches se quedaron con la anécdota del juicio de Salomón
pero no captaron la moraleja.
Juicio de Salomón
Luca Giordano

Lo peor, sin duda, es la
utilización maquiavélica de ese reciente principio del “interés del menor” que
inventaron hace algunas décadas, la rendija por la que se cuela la imposición
arbitraria de las más absurdas medidas, sustituyendo a la voluntad de los
padres (y del propio menor) por las decisiones rutinarias del juez de turno.
Principios como éste justifican situaciones de inseguridad jurídica simplemente
cambiando la denominación del hecho. La inseguridad jurídica es la falta de
claridad en la ley, la existencia de cajones de sastre donde quepa todo o casi
todo, permitiendo que entren en la legalidad hechos que a priori habrían estado
fuera de ella. Cada vez que eso sucede nos alejamos un poquito más de lo que
debería ser un Estado de Derecho. El riesgo de rendirse ante la evidencia es
alto y las consecuencias, graves. Asumimos que nuestra voluntad es una tara,
agachamos la cabeza y acatamos las órdenes. El sistema funciona a la
perfección. La infantilización de la población es necesaria e imprescindible
para el control y sometimiento de la población. Cuando la población se convence
de que los abusos cometidos contra ella se deben a un interés superior que
revierte en “su propio bien”, el proceso de sometimiento está completo. El
verdugo ha ganado gracias a la inestimable colaboración de sus víctimas. Sucede
a diario y cada vez en un espectro más amplio. El peso de la bota es tan grande
que nos hemos insensibilizado a su dolor. Lo disfrutamos, incluso, porque es
por nuestro propio bien. 
*******************
El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la cual la víctima de un secuestro, o una persona retenida contra su voluntad, desarrolla una relación de complicidad, y de un fuerte vínculo afectivo,1 con quien la ha secuestrado.
Wikipedia

0 Comentarios

    Deja un mensaje

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    © 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Aviso legal

    Los datos de carácter personal que nos proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Laura Mascaró Rotger como responsable de esta web.

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es la gestión del alta a esta suscripción: boletín semanal gratuito con información, artículos, eventos y cursos.

    Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad.

    Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Mailchimp (proveedor de servicios de marketing por correo electrónico) a través de su empresa The Rocket Science Group LLC, ubicada fuera de la UE, pero acogidos al convenio de seguridad: escudo de privacidad “ Privacy Shield" entre UE y EEUU, garantizando la empresa de Mailchimp unos niveles de seguridad adecuados. Ver política de privacidad de Mailchimp. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no se pueda atender tu solicitud.

    Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y supresión de los datos en info@lauramascaro.com así como el derecho a presentar una reclamación ante la autoridad competente.

    Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en nuestra página web: www.lauramascaro.com.

    X