Lo que enseña la escuela

Lo que enseña la escuela

18/11/2013

Si hay algo que desmotiva, en este clima de crisis general, es que quienes aciertan en afirmar que una parte importante de la solución pasa por mejorar la educación limiten el debate y las propuestas a meros parches superficiales. Discutir por dos horas más o menos de matemáticas o de humanidades, por las lenguas vehiculares o por la obligatoriedad o no de religión y educación para la ciudadanía es no comprender –o no querer ver- cuál es el problema de fondo. Antes de lanzarnos a proponer reformas debemos analizar qué es lo que está fallando con el sistema escolar. El sistema funciona a la perfección, sólo que no para lo que creemos que debería servir. Funciona para crear personas obedientes, que no se van a cuestionar casi nada, que aunque se lo cuestionen no van a actuar, que se van a mantener en el lugar que se les asigne sin …

Si hay algo que desmotiva, en este clima de crisis general, es que quienes
aciertan en afirmar que una parte importante de la solución pasa por mejorar la
educación limiten el debate y las propuestas a meros parches superficiales.
Discutir por dos horas más o menos de matemáticas o de humanidades, por las
lenguas vehiculares o por la obligatoriedad o no de religión y educación para
la ciudadanía es no comprender –o no querer ver- cuál es el problema de fondo.
Antes de lanzarnos a proponer reformas debemos analizar qué es lo que está
fallando con el sistema escolar.
El sistema funciona a la perfección, sólo que
no para lo que creemos que debería servir. Funciona para crear personas
obedientes, que no se van a cuestionar casi nada, que aunque se lo cuestionen
no van a actuar, que se van a mantener en el lugar que se les asigne sin hacer
demasiado ruido y que serán colaboradores necesarios de la perpetuación del
sistema. Ése es el objetivo real. Y si no nos gusta ese objetivo no deberíamos
ser cómplices de los movimientos reformistas. El sistema escolar no deber ser
mejorado ni transformado. Debe ser abolido y reemplazado por otro sistema
radicalmente diferente.
El primer paso es hacernos conscientes de qué es lo que
realmente enseña la escuela. Para ello, nadie mejor que el maestro John Taylor
Gatto
, que fue profesor durante 30 años pero terminó su carrera con un emotivo
discurso en el que decía que lo dejaba porque “no podía seguir haciendo daño a
los niños para ganarse la vida”. Aún así, él fue un maestro diferente. Se
preocupó por conocer a cada uno de sus alumnos y por dar a cada uno aquello que
más necesitaba. A muchos los mandaba fuera de la escuela para que hicieran algo
más provechoso con su tiempo. Hoy en día se diría que los mandaba a hacer
“proyectos”. Hoy en día no le permitirían sacar a los niños de la escuela.
Probablemente le denunciarían, le expedientarían y se diría que es un mal
profesor.
Cuando le dieron el premio al profesor del año del Estado de Nueva York, en
1991, pronunció un discurso que posteriormente se publicó dentro del libro
Dumbing us down” con el título “Las siete lecciones del maestro de escuela”.
Cuenta que tiene una licencia que le capacita para ser profesor de lengua y
literatura inglesa pero que eso no es lo que enseña. “No enseño inglés; enseño
escuela; y gano premios por ello”.

Lo que enseña(ba) en realidad son estas siete lecciones:
Primera lección: confusión. Porque el currículo tiene una absoluta falta
de coherencia y muchas contradicciones. Se enseñan hechos desconectados unos de
otros, en vez de enseñar significados. Así que la escuela enseña a los alumnos
a aceptar la confusión como parte de su destino.

Segunda
lección: posición en la clase.
A los niños se les enseña que deben
permanecer en la clase a la que “pertenecen” hasta el punto de que ni siquiera
pueden imaginarse estando en otro sitio. Lo que el sistema enseña, pues, es que
cada uno debe ocupar el lugar que le corresponde en la pirámide.
Tercera
lección: indiferencia.
La escuela enseña que nada importa demasiado. Se
espera del alumno que trate de impresionar al maestro atendiendo a sus
demandas. Cuando el niño está enfrascado en un trabajo y se le obliga a dejarlo
porque ha sonado el timbre, el mensaje que recibe es que ese trabajo que estaba
haciendo no es importante. Nada en la escuela es tan importante que merezca ser
terminado.
Cuarta
lección: dependencia emocional.
En la escuela hay una cadena de
mando a la que los niños deben someterse. Mediante un eficaz sistema de premios
y castigos se les convierte en rehenes del “buen comportamiento” y se les
convierte en personas dependientes del juicio que de ellos hagan otras
personas.
Quinta
lección: dependencia intelectual.
Los buenos estudiantes hacen
aquello que se les ordena y aquello que se espera de ellos. Los buenos
estudiantes esperan a que una persona más competente que ellos les diga qué
deben hacer, cómo y cuándo deben hacerlo. Todo el sistema económico de este
siglo depende de que esta lección sea correctamente aprendida por todos los
niños, para que al crecer sigan esperando las instrucciones de un experto y
creyéndose incapaces de tomar decisiones por si mismos.
Sexta
lección: autoestima provisional.
Nuestro mundo no sobreviviría
durante mucho tiempo si la mayoría de las personas tuvieran una alta
autoestima. Así que la escuela se encarga de enseñar a los niños que valen
tanto como sus notas escolares y que siempre habrá un experto encargado de
evaluarles para determinar su valía. Por tanto, su autoestima es siempre
provisional, porque siempre podrá mejorar o empeorar en función del próximo
examen, del próximo boletín de notas o del próximo informe psicopedagógico.
Quienes no sucumben a este perverso plan son los niños cuyos padres les han
enseñado que van a ser amados a pesar de todo lo demás.
Séptima
lección: no hay donde esconderse. 
La escuela enseña que uno está siempre bajo vigilancia. La
vigilancia se extiende más allá del horario escolar, pues obliga a los padres a
asumir el rol de vigilante a través de los “deberes” o “tareas” escolares. El
significado real de la supervisión constante y de la negación de la privacidad
es que uno no puede confiar en nadie.

Toda nuestra sociedad se basa en que ésta última
lección sea aprendida adecuadamente. Por ello la escuela no es nunca reformada
ni transformada, por más que cambien las leyes y la terminología.

0 Comentarios

    Deja un mensaje

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    © 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Aviso legal

    Los datos de carácter personal que nos proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Laura Mascaró Rotger como responsable de esta web.

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es la gestión del alta a esta suscripción: boletín semanal gratuito con información, artículos, eventos y cursos.

    Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad.

    Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Mailchimp (proveedor de servicios de marketing por correo electrónico) a través de su empresa The Rocket Science Group LLC, ubicada fuera de la UE, pero acogidos al convenio de seguridad: escudo de privacidad “ Privacy Shield" entre UE y EEUU, garantizando la empresa de Mailchimp unos niveles de seguridad adecuados. Ver política de privacidad de Mailchimp. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no se pueda atender tu solicitud.

    Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y supresión de los datos en info@lauramascaro.com así como el derecho a presentar una reclamación ante la autoridad competente.

    Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en nuestra página web: www.lauramascaro.com.

    X