A jugar con Estivill: Yo pongo la mesa

A jugar con Estivill: Yo pongo la mesa

12/10/2008

La primera sección de juegos para enseñar tiene como objetivo enseñar buenos hábitos en la comida. A priori, suena apasionante, pero habrá qué ver cuál es el concepto de “buenos hábitos en el comer” que maneja este hombre. El juego número 1 se llama “Yo pongo la mesa”. Para jugar hay que tener al menos 5 años; lo he estado pensando durante dos semanas y no he conseguido comprender por qué. Pero, en fin… Lo primero que hay que decirle al niño es que “como ya es mayor, ya está preparado para ayudarnos”. ¡Ojo! Que si después nos pide algo y le contestamos que es “demasiado pequeño” nos veremos metidos en un buen aprieto. El primer día empiezas tú porque tu hijo, aunque “ya es mayor” todavía no sabe hacer lo que tendrá que hacer en este juego; así que empiezas tú para que él lo vea y lo pueda …

La primera sección de juegos para enseñar tiene como objetivo enseñar buenos hábitos en la comida. A priori, suena apasionante, pero habrá qué ver cuál es el concepto de “buenos hábitos en el comer” que maneja este hombre.

El juego número 1 se llama “Yo pongo la mesa”. Para jugar hay que tener al menos 5 años; lo he estado pensando durante dos semanas y no he conseguido comprender por qué. Pero, en fin… Lo primero que hay que decirle al niño es que “como ya es mayor, ya está preparado para ayudarnos”. ¡Ojo! Que si después nos pide algo y le contestamos que es “demasiado pequeño” nos veremos metidos en un buen aprieto.

El primer día empiezas tú porque tu hijo, aunque “ya es mayor” todavía no sabe hacer lo que tendrá que hacer en este juego; así que empiezas tú para que él lo vea y lo pueda hacer al día siguiente. Simplemente tienes que decirle que salga de la cocina y cierras la puerta. ¡Ojo de nuevo! Si no hay nadie más en la casa, esto puede ser muy humillante para el niño: tú estás en la cocina y lo estás echando a él afuera, lejos de ti, dejándolo solo.

Entonces, cuando estés sola en la cocina y con la puerta cerrada (para que no vea lo que estás haciendo) pones la mesa y la decoras con todo tipo de elementos que se te ocurran: flores, piedras, hojas, etc. Incluso velas.

Enciende las velas. Apaga la luz. Abre la puerta y dile al niño que se prepare para la cena más bonita de su vida. Sigue: “Una vez sentados a la mesa, apaga las velas y retira todos los extras decorativos. No olvides que los niños se cansan enseguida.”

Le dices que vaya pensando qué cosas va a utilizar él para decorar, porque le tocará hacerlo al día siguiente, y que cada día le enseñarás a colocar una cosa: platos, vasos, cubiertos, servilletas… ¡Y yo que creía que un niño de 5 años ya era capaz de poner TODAS esas cosas sobre la mesa!

Al final viene el truco o, más bien, la explicación científica: “cuando el niño lo haya hecho 5 o 6 veces, se aburrirá. Pero antes de que pase eso, ya le habrás inculcado un hábito que no olvidará. Puedes volver a repetir este juego pasado un tiempo, si hace falta”.

Vamos a ver, que me aclare: si los niños se aburren enseguida, que alguien, por favor, me explique por qué mi hijo es capaz de ver la misma película 50 veces seguidas y de escuchar el mismo cuento noche tras noche durante meses. ¿Es que mi hijo tiene algún tipo de problema?

Me surge otra duda: si después de 5 o 6 días haciendo este juego, el niño se aburre, ¿cómo es posible que se le haya inculcado el hábito? Es decir, ¿es que el niño se aburrirá de decorar la mesa pero no se ponerla? Aparte del hecho de que me parece muy poco divertido decorar la mesa para luego quitarlo todo antes de cenar…

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