Leyendo

Leyendo

09/02/2011

Hace algunos años, me regalaron materiales de muestra de un curso de español para extranjeros. Lo estuvimos mirando el otro día y se me ocurrió que podría ser un juego divertido que, además, nos serviría para practicar la lectura. Así que sacamos estas tarjetas que véis en la foto: las tarjetas de la A contienen preguntas, y las de la B, respuestas. El juego consiste en emparejar cada pregunta con su respuesta.  La primera vez fue divertido porque íbamos a descubrir qué ponía en cada tarjeta. Pero, ahora que ya lo sabemos, no tiene mucha gracia, así que probablemente no volveremos a jugar.  De todos modos, os lo he querido enseñar por si vuestros hijos están aprendiendo a leer y queréis copiar la idea y fabricar vuestro propio set de tarjetas.

Hace algunos años, me regalaron materiales de muestra de un curso de español para extranjeros. Lo estuvimos mirando el otro día y se me ocurrió que podría ser un juego divertido que, además, nos serviría para practicar la lectura.

Así que sacamos estas tarjetas que véis en la foto: las tarjetas de la A contienen preguntas, y las de la B, respuestas. El juego consiste en emparejar cada pregunta con su respuesta. 
La primera vez fue divertido porque íbamos a descubrir qué ponía en cada tarjeta. Pero, ahora que ya lo sabemos, no tiene mucha gracia, así que probablemente no volveremos a jugar. 
De todos modos, os lo he querido enseñar por si vuestros hijos están aprendiendo a leer y queréis copiar la idea y fabricar vuestro propio set de tarjetas.
© 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

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