Nueva York con niños – Travelschooling

Nueva York con niños – Travelschooling

10/06/2013

Solo estuvimos en Nueva York tres días y, por desgracia, el tiempo no acompañaba. «Es lo que tiene ir en febrero» me dijo Adolfo. Pero el viaje a América fue una de esas situaciones de «ahora o nunca» y decidimos que mejor «ahora». Entre el poco tiempo disponible, el mal clima y el efecto jet lag, la verdad es que hicimos bien pocas cosas, pero las que hicimos las disfrutamos y nos sirvió para entrar en capilla antes de la larga ruta que nos esperaba. Aquí os dejo algunas sugerencias (de cosas que hicimos y cosas que no hicimos, pero anyway, por si os inspiran). Central Park. Es de visita obligada, tengas la edad que tengas. Además en febrero los lagos todavía estaban helados y gran parte del parque estaba cubierto de nieve, así que daba una imagen muy peliculera. Por supuesto, nos comimos un hot dog callejero para reponer …

Solo estuvimos en Nueva York tres días y, por desgracia, el tiempo no acompañaba. «Es lo que tiene ir en febrero» me dijo Adolfo. Pero el viaje a América fue una de esas situaciones de «ahora o nunca» y decidimos que mejor «ahora».
Entre el poco tiempo disponible, el mal clima y el efecto jet lag, la verdad es que hicimos bien pocas cosas, pero las que hicimos las disfrutamos y nos sirvió para entrar en capilla antes de la larga ruta que nos esperaba.
Aquí os dejo algunas sugerencias (de cosas que hicimos y cosas que no hicimos, pero anyway, por si os inspiran).
Central Park. Es de visita obligada, tengas la edad que tengas. Además en febrero los lagos todavía estaban helados y gran parte del parque estaba cubierto de nieve, así que daba una imagen muy peliculera. Por supuesto, nos comimos un hot dog callejero para reponer fuerzas.
El zoo de Central Park. Básicamente fuimos porque lo conocíamos gracias a Los Pingüinos de Madagascar, así que era como habernos metido dentro de la película. El zoo en sí no es nada del otro mundo (sinceramente, me gusta mucho más el de Madrid) pero como era un día laborable de invierno no había casi gente, así que la visita fue muy cómoda.
FAO Schwarz. Probablemente la tienda de juguetes más grande, mejor surtida y más divertida de todo el mundo. Está en la Quinta Avenida, justo detrás de la tienda de Apple. Nada más llegar, te recibe un soldaditos de plomo de carne y hueso que te da la bienvenida y te informa de que en esta tienda ¡¡está permitido jugar!!
Build a Bear. Otra tienda de juguetes. Ésta tiene la peculiaridad de que puedes diseñar y crear tu propio peluche.
Museos. No fuimos a ninguno, pero hay varios que merecen la pena, como el de Historia Natural, el de los Indios Americanos, el Museo de Artes para Niños o el Intrepid Sea Air Space.
Dylan’s Candy Bar. Una tienda de caramelos que ya quisiera Willy Wonka.
La factoría de helados de Brooklyn. Éste es más para el verano, claro.
El Empire State Building y la Estatua de la Libertad. No son específicamente para niños pero siempre merece la pena visitarlos. La Estatua estará cerrada hasta el próximo mes debido a los daños causados por el huracán Sandy, así que nos conformamos con verla desde la orilla. Al Empire State sí subimos, tiene buenas vistas y te ayuda a orientarte en la ciudad. Además ha sido escenario de muchas películas.
El autobús turístico. Una muy buena opción en cualquier ciudad en la que vayáis a estar poco tiempo. En nuestro caso, además, fue una buena opción para refugiarnos de la lluvia y el viento sin perdernos nada de lo que la ciudad ofrece. 
© 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

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