Odio la escuela

Odio la escuela

25/08/2014

El otro día dije en Facebook que había visto en una librería infantil el peor libro del mundo. Nadie acertó el título, no sé si porque no conocían el libro o si porque no les parece tan horroroso como me pareció a mi. La verdad es que el título llamó mi atención, como pueden comprender, y fui a abrirlo para ver el contenido. Consiste en un recopilatorio de las quejas de una niña que odia la escuela, con exageraciones, seres fantásticos y un tono un poco gore. Para que se hagan una idea: el director tiene una guillotina sobre su mesa (y una exposición de cabezas cortadas) y el profesor de gimnasia cuelga a sus alumnos en una horca. Investigué por internet y leí que la intención del libro es otorgar una perspectiva al problema del bullying y ayudar a aceptar la realidad. Por eso, la conclusión de la niña …

El otro día dije en Facebook que había visto en una librería infantil el peor libro del mundo. Nadie acertó el título, no sé si porque no conocían el libro o si porque no les parece tan horroroso como me pareció a mi.
La verdad es que el título llamó mi atención, como pueden comprender, y fui a abrirlo para ver el contenido. Consiste en un recopilatorio de las quejas de una niña que odia la escuela, con exageraciones, seres fantásticos y un tono un poco gore. Para que se hagan una idea: el director tiene una guillotina sobre su mesa (y una exposición de cabezas cortadas) y el profesor de gimnasia cuelga a sus alumnos en una horca.
Investigué por internet y leí que la intención del libro es otorgar una perspectiva al problema del bullying y ayudar a aceptar la realidad. Por eso, la conclusión de la niña al final de libro es que, a pesar de lo mucho que odia su horrible escuela, la echa mucho de menos y desea que se acaben pronto las vacaciones.
Quizás pretenden inculcar el humor negro en los niños; quizás pretenden enseñarles que deben resignarse porque esto es lo que hay. Como en otros ámbitos, siempre que nos hacen creer que la agresión que sufrimos es por nuestro propio bien, tendemos a aceptarlo por simple supervivencia y es fácil acabar creyendo esa mentira.
En una maravillosa sincronía, poco antes de descubrir este libro escribí: «algunos piensan que el colegio no estaba tan mal. En realidad, tienen síndrome de Estocolmo». 
© 2018 Laura Mascaró Rotger. Todos los derechos reservados.

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